Estamos viviendo una situación única tanto aquí en España como en todo el mundo desde hace algunos meses debido al Coronavirus (COVID-19), pero aquí y ahora es diferente. ¿Qué poder puede tener un virus que no camina por las calles, ni se ve, como a los seres humanos para expandirse por todo el mundo sin distinguir entre personas ni clases socioeconómicas? ¿Quién le otorga ese poder?

En España nunca antes habíamos vivido esta situación ni ninguna parecida. La declaración -o incluso la insinuación- del estado de alarma por el gobierno hace que nuestras vidas, nuestra forma de actuar y de pensar cambien aunque pueda parecernos que no es así, y aquí está el quid de la cuestión, que “puede parecernos”, pero a veces las apariencias…

Sin ir más lejos, si atendemos a lo que está sucediendo -“provocando” el coronavirus- en los comercios, podemos observar algo inaudito, que es el casi -por no decir total- agotamiento de los alimentos en los comercios cada día, sean estos de primera necesidad o no, da igual. La idea que impera es que “voy a comprar por si se agota”. Llegados a este punto nos preguntamos: ¿qué está pasando para que se agoten los suministros en los comercios?, ¿realmente lo está provocando el coronavirus?

Otras preguntas recurrentes que cada día escuchamos son las siguientes: ¿qué le está pasando a la gente?, ¿los demás están perdiendo la cordura?

Si nos paramos a pensar, esta actuación no la hacemos porque nos influencie a nosotros directamente lo que está pasando, la hacemos porque tememos la reacción de “ellos”, los demás, y no la “tuya”, nuestro cercano, ni la “mía”. Esto es, no temo que nos influencien ni a “ti” ni a “mí”, sino a “los otros”; tememos lo que otros “desconocidos” puedan hacer porque no podemos predecir su conducta.

Lo que está ocurriendo es lo que Davison (1983) llamó el “efecto tercera persona”, que es un fenómeno de influencia provocado por los medios de comunicación de masas. Desde el punto de vista de los que intentan evaluar el efecto que una comunicación puede provocar (“yo” y quien está en estos momentos hablando “conmigo”) tienden a pensar que la repercusión no se dará tanto en “mí” ni en “ti”, sino en “ellos” -las terceras personas. ¿Por qué sucede esto y aún pensamos que a nosotros no nos influencia? La respuesta es sencilla. Tendemos a sobreestimar el efecto que una noticia puede tener en la actitud y comportamiento de los otros. La consecuencia es que tememos que por la vulnerabilidad que vemos en “los otros”, éstos sean capaces de comportarse de manera que pueda perjudicarnos en lo que está aconteciendo, por lo tanto, “más nos vale” actuar de forma que nos adelantemos a lo que ellos puedan hacer, o lo que es lo mismo, voy al súper a comprar antes de que lleguen los “influenciados sin darse cuenta” -“los otros”. Además, voy a comprar de más por si a “los demás les da por hacerlo”, en prevención de una posible falta de abastecimiento por “su culpa”.

A todo esto se le suma la información falsa que nos invade, las fake news, que ya sabemos cómo se difunden y el poder que tienen. A ellas le dedicamos un artículo que te recomendamos que le eches un vistazo.

Ante la sobre-desinformación y la histeria colectiva actuamos para salvar nuestras vidas, y aunque nos digan que los comercios no van a quedar desabastecidos la realidad es que están quedando (con lo cual “confirmamos” lo que nosotros mismos en nuestro pensamiento “predijimos”), pero no por falta de abastecimiento de productos, sino por exceso de acopio por miedo, por nosotros mismos, por estar influenciados.

Y finalmente ¿quién es el que realmente sale perjudicado? ¿quién es el que está provocando todo esto que tememos que suceda?

Por lo tanto, ¿qué conclusión sacamos de todo esto? Si quieres, puedes dejar un comentario más abajo. Sería interesante conocer tu opinión.

Referencia bibliográfica

Davison, W. P. (1983). The Third-Person Effect in Communication. Public Opinion Quarterly, 47, 1-15.

Esta entrada tiene 8 comentarios

  1. Gracias Ivan por tu artículo y por ayudarnos a entender como impacta el coronavirus en nuestro comportamiento.

    1. Gracias, Olga, a ti también 😉

  2. Ivan bien me has echo reflexionar y ver cosas que son verdad y no nos damos cuenta tendría que verlas más de uno gracias amigo saludos

    1. A ti, amigo, ¡un abrazo! 😀

  3. Ivan da gusto leer tus palabras que bien te expresas y m l has explicado muchas veces aunque m ha costado comprenderlo pero tu cada día lo haces más fácil de entender un placer amigo que grandisimo eres tito

    1. Gracias amigo, intentaré hacerlo un poco más fácil la próxima vez. Tú si que eres grande.
      Un pedazo de abrazo! 😉

  4. Ivan, amigo. Buen artículo. Buena reflexión. La verdad es que el comportamiento humano es tan complicado. Un abrazo máquina

    1. Amigo, me alegra verte por aquí. Muchas gracias, un abrazo grande 😄

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